Fidias: la belleza clásica de los dioses

Fidias (Atenas  490 a.C.-431 a.C.) fue un artista muy completo que llevó a cabo una obra variada como orfebre, escultor, repujador y pintor. Es considerado como el artista más famoso y completo de la época clásica. Sobre este autor existe un cierto desconocimiento biográfico, pero lo que sí sabemos es que vivió en la Atenas del gran Pericles, personaje histórico que se convirtió en el protector de Fidias. Precisamente cuando este cayó, Fidias fue  acusado de haberse quedado con parte del oro destinado a la escultura crisoelefantina (oro y marfil) de Atenea Parthenos. Aunque pudo demostrar su inocencia fue posteriormente condenado por impiedad, ya que se le acusaba de haber incluido su retrato y el de Pericles en el escudo de la diosa. Sobre sus últimos años no sabemos nada: algunos defienden que murió en la cárcel y otros que se exilió a Olimpia, donde esculpió  la estatua crisoelefantina del Zeus de Olimpia.

Fidias trabajó tanto obras exentas como relieves y en todas sobresalió. Con respecto a las primeras, esculpió Atenea Lemnia, Atenea Promakhos, Atenea Parthenos, el Zeus de Olimpia como las más conocidas, además  del Apolo Parnopios, el Anadumeno de Olimpia, la Amazonas de Éfeso y el Anacreonte.

En el 460 a. C. esculpió en la Acrópolis de Atenas la imponente Atenea Promakhos de 15 metros de altura para conmemorar la victoria ante los Persas. El objetivo es que la citada escultura se pudiera ver de lejos, sobre todo, su casco y su lanza. Posteriormente en el año 450 a. C. se le encargó a Fidias la Atenea Lemnia antes de proceder a la conquista de la isla de Lemnos. En el año 438 a.C. realizó la Atenea Parthenos, una colosal escultura crisoelefantina  de 12 metros de altura que fue colocada en la cella del Partenón. Hacia el final de su vida  fue realizada la estatua crisoelefantina sedente del Zeus de Olimpia de 12 metros de altura, pero otros  historiadores consideran que pudo erigirse antes que la Atenea Parthenos. La escultura de Zeus se destinó a la cella del templo que lleva su nombre.

Sobre las obras de Atenea Parthenos y el Zeus de Olimpia tenemos referencia en Pausanias, viajero, geógrafo e historiador del s. II. Con respecto a la primera, indicaba que en el centro de su casco había una figura parecida a la Esfinge y a ambos lados grifos en relieve. La escultura era de pie y llevaba una túnica que le llegaba hasta los pies y en su pecho la talla de una cabeza de Medusa en marfil; asimismo, la diosa Atenea sostenía una Niké sobre la palma de su mano derecha y en su mano izquierda portaba una lanza. A sus pies se encuentraba un escudo y cerca de la lanza una serpiente. En el basamento Fidias seleccionó el nacimiento de Pandora que fue ejecutado en relieve.

En relación con la segunda nos informa que Zeus presentaba el torso desnudo, un manto en torno a las piernas y la testa coronada con olivo. En la mano derecha portaba una Niké y en la izquierda el cetro rematado por un águila, además estaba adornado por lirios y las sandalias eran de oro. El tratamiento del trono también fue espectacular, la ornamentación del mismo se había realizado a base de  ébano, oro y marfil. Otros elementos como el respaldo, los brazos, los pies y los travesaños estuvieron labrados y ornamentados con relieves.En el basamento de la estatua Fidias esta vez eligió el nacimiento de la diosa Afrodita.

Fidias se podría considerar un imaginero, ya que provocaba la devoción del fiel. La propia Iglesia católica tomó como modelo a Fidias cuando comenzó a cristianizar modelos paganos.

Información extraída de Wickipedia y del libro de Historia del Arte de Jesús Palomero Páramo.

Palomero Páramo, J. (2009): Historia del Arte, Ediciones Algaida (Grupo Anaya), Sevilla.

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Palas Atenea Parthenos recreación

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Zeus de Olimpia recreación

Published in: on 4 octubre 2016 at 7:00 pm  Dejar un comentario  

El Diadúmeno de Policleto

Diadúmeno.jpg 1.jpgEl Diadúmeno es una obra escultórica exenta o de bulto redondo cuya autoría pertenece al escultor griego Policleto, perteneciente a la escuela de Argos, ciudad que fue famosa por la perfección de sus obras en bronce. El conocimiento de la misma es conocido por copias de mármol y piedra caliza. La obra está fechada sobre el 430 a C. en plena época clásica. Representa a un atleta griego cinéndose en su cabeza la cinta de la victoria, acción de donde se deriva su nombre, ya que diadúmenos significa “el que se ciñe”. En la escultura podemos contemplar a un joven atleta que tras la competición eleva sus dos brazos para ponerse la diadema (esta cinta pudo estar labrada en la obra original en bronce).

Desde el punto de vista formal se aprecia una marcada curvatura del torso que deriva de la posición de contraposto o  contrabalanceo, donde el peso de la escultura recae sobre la pierna derecha, mientras la pierna izquierda se encuentra retrasada y exonerada con el pie solo apoyando la punta de los dedos. Asimismo en la escultura se aprecia el principio de diarthrosis, el cual propone una ostensible transición entre el torso y las extremidades (brazos y piernas), además de la cintura, plano inguinal y límite inferior de los pectorales. Al igual que en la obra del Doríforo la unión del arco torácico y el pliegue inguinal pertenecen al trazado de un mismo círculo (1). A los dos conceptos anteriores tendríamos que añadir la symmetria, es decir, la relación armónica entre las partes que componen la escultura y entre las partes y el todo, además de la sophrosyne, belleza física que deja traslucir  mesura y un sublime equilibrio espiritual. Por último, indicar que aunque persista un punto de vista frontal para la contemplación de la figura, la disposición ladeada de la cabeza hacia la derecha (al igual que acontecía en el Dorífero), permite romper la ley de la frontalidad.

El Diadúmeno corresponde a una obra de madurez influenciada por la escuela Ática y concretamente por Fidias. La talla del Diadúmeno presenta ciertas diferencias en relación con el Dorífero: planos más suavizados, movimiento más decidido, menor esbeltez de las piernas y expresión más dulce en el rostro. Es decir, nos encontramos ante una figura que denota mayor espiritualidad.

Desde el plano simbólico se establecen dos posibles hipótesis interpretativas: o la escultura representa  a un atleta vencedor que se está ciñendo la cinta del triunfo a al mismísimo dios Apolo.

(1) Armesto-Sánchez  (coord) 1998: Historia del Arte. Comentarios de obras maestras, Port Royal Ediciones, Granada.

Published in: on 4 octubre 2016 at 5:10 pm  Dejar un comentario