Lenguaje gótico (III)

En el gótico también tenemos manifestaciones tardías que configuran los espacios abovedados a través de diseños más complejos y elaborados.  En esta ilustración tenemos una bóveda de carácter reticular perteneciente al gótico alemán y una bóveda estrellada perteneciente a la Catedral de Sevilla. Aquí tenéis un interesante enlace donde podréis realizar una visita general ( y pronto virtual) a la Magna hispalense.

Estos tipos de bóveda no respondían exclusivamente a razones estéticas, sino que fue una solución arquitectónica de carácter estructural para cubrir espacios abovedados más extensos: se trataba de multiplicar los diferentes nervios para conseguir una mejor transmisión de las  fuerzas de descarga. Este hecho alumbró novedosos diseños: unos tuvieron como base las nervaduras rectilíneas, caso de las bóvedas reticuladas, y otros se desarrollaron a partir de  nervaduras de diseño curvo con forma de onda y lazos, como por ejemplo las bóvedas estrelladas.

 Nos encontramos, por tanto, ante la unión del pragmatismo y de la ornamentación. Todo un reto que fue superado con creces para deleite de los amantes del arte.

Bóveda reticulada (Maulbronn)

Bóveda reticulada (Maulbronn)

Bóveda estrellada (Catedral de Sevilla)

Bóveda estrellada (Catedral de Sevilla)

Published in: on 19 junio 2009 at 8:11 pm  Dejar un comentario  

El lenguaje gótico (II)

Bóveda cuatripartita

Bóveda cuatripartita

Una bóveda es la cubierta curva de un espacio. En el gótico la bóveda típica es la de crucería o nervada. Esta bóveda es la consecuencia de la intersección de dos arcos ojivales prolongados en el espacio, o lo que es lo mismo, dos bóvedas de cañón apuntado. La bóveda de cañón apuntado per se no tuvo mucho éxito en el campo de la arquitectura, al contrario del éxito obtenido por la bóveda de medio cañón.

La bóveda de crucería tuvo una variada tipología en la historia  de la arquitectura gótica clásica.

La bóveda cuatripartita o de crucería simple está formada por la intersección de cuatro arcos ojivales exteriores y dos interiores que reciben el nombre de cruceros. 

Bóveda de crucería cuatripartita

Esta bóveda a su vez divide la plementería en cuatro sectores espaciales que no tienen que ser tan macizos como la bóveda de medio cañón o la de arista.

 La bóveda sexpartita  presenta un tercer nervio transversal quedando la plementería dividida en seis tramos.

 

 

Published in: on 2 junio 2009 at 7:27 pm  Dejar un comentario  

El lenguaje gótico (I)

Trazado de un arco ojival

Trazado de un arco ojival

El deseo de construir iglesias más  verticales y luminosas fue lo que determinó la búsqueda de de nuevas soluciones técnicas. Algunos de estos elementos formales ya se conocían con anterioridad, como por ejemplo el arco ojival y la bóveda de crucería.

El arco ojival se compone de dos segmentos de círculo trazados desde dos puntos que interseccionan en la clave formando un ángulo central.  Su forma determina la disminución de las fuerzas y empujes laterales posibilitando la construcción de una estructura más elevada y verticalizada. 

Arco ojival o apuntado

Arco ojival o apuntado

 El arco ojival no es una innovación del gótico, como antecedentes podríamos señalar varios ejemplos: el arco apuntado utilizado por el califato abasí en el siglo IX, el arco túmido (arco de herradura de carácter apuntado)  que hace su aparición en el siglo X y el arco ojival perteneciente al románico borgoñón.

Otro elemento importante del gótico es el arbotante. Este recurso arquitectónico fue fundamental para transmitir los empujes y fuerzas transversales que partían del arranque de la bóvedas hacia los contrafuertes, entibos o botareles exteriores. Este hecho posibilitó uno de los rasgos más distintivos del gótico: el predominio del vano sobre el macizo, es decir, el predominio de la luz sobre la penumbra. Otro elemento característico y singular son los pináculos, cuya función no es solamente ornamental como se suele creer, sino también estructural. Los pináculos convierten en verticales las fuerzas laterales que provienen de los arbotantes, y refuerzan por su peso la resistencia de los contrafuertes.

Arbotantes, contrafuertes y pináculos de Amiens (Francia).

Arbotantes, contrafuertes y pináculos de Amiens (Francia).

Published in: on 12 mayo 2009 at 8:21 am  Comments (2)  

Arquitectura gótica religiosa

El sentimiento religioso fue un elemento importante durante la Plena y la Baja Edad Media, aunque sufrió una serie de modificaciones como consecuencia del ascenso de la clase burguesa y del impulso de las corrientes neoplatónicas. Estos hechos posibilitaron la apertura de una sensibilidad religiosa más humana y cercana: a partir de ahora ” toda expresión artística, incluso cuando se trata de lo más transcendente, de lo más ideal y lo más divino, depende de que se corresponda ampliamente con la realidad natural y sensible” ( Hauser, 1979: 294) (1).

Contrafuertes en la iglesia de San Pedro de Ostend, Bélgica

Contrafuertes en la iglesia de San Pedro de Ostend, Bélgica

Este teocentrismo naturalista, que supuso un cesura con respecto a la estereotipia del románico, dirigió su mirada al ámbito de la luz. Para los neoplatónicos la luz representaba el ámbito de lo divino. La identificación de luz y Dios ya fue proclamada por el abad Surger en sus diferentes escritos, aunque la idea no era original ni primigenia.

A partir de este planteamiento la nueva concepción del espacio arquitectónico supuso la introducción de nuevos elementos tectónicos y formales, como son: el arco ojival, la bóveda de crucería, los pilares cruciformes con haces de columnillas adosadas, los arcos fajones y formeros, los arbotantes, los contrafuertes exteriores, los pináculos y la aparición de las vidrieras multicolores en detrimento de la pintura al fresco.

Vidriera gótica

Vidriera gótica

La catedral gótica se basará en el predominio del vano sobre el macizo para que la luz pueda irradiarse por todo el espacio interior transmutando, como si de un proceso alquímico se tratase, lo pétreamente material en etérea espiritualidad. Las diferentes tracerías geométricas otorgaban a los vanos una mayor carga decorativa y potenciaban el interior diáfano característico de las catedrales góticas.

 (1) HAUSER, A. (1979): Historia social de la literatura y del arte, Volumen I. Editorial Labor, Barcelona.

Published in: on 29 abril 2009 at 6:56 pm  Comments (3)