En el gótico también tenemos manifestaciones tardías que configuran los espacios abovedados a través de diseños más complejos y elaborados. En esta ilustración tenemos una bóveda de carácter reticular perteneciente al gótico alemán y una bóveda estrellada perteneciente a la Catedral de Sevilla. Aquí tenéis un interesante enlace donde podréis realizar una visita general ( y pronto virtual) a la Magna hispalense.
Estos tipos de bóveda no respondían exclusivamente a razones estéticas, sino que fue una solución arquitectónica de carácter estructural para cubrir espacios abovedados más extensos: se trataba de multiplicar los diferentes nervios para conseguir una mejor transmisión de las fuerzas de descarga. Este hecho alumbró novedosos diseños: unos tuvieron como base las nervaduras rectilíneas, caso de las bóvedas reticuladas, y otros se desarrollaron a partir de nervaduras de diseño curvo con forma de onda y lazos, como por ejemplo las bóvedas estrelladas.
Nos encontramos, por tanto, ante la unión del pragmatismo y de la ornamentación. Todo un reto que fue superado con creces para deleite de los amantes del arte.









